domingo, 14 de julio de 2019

Te odio

Todo viejo amor, nos importuna siempre.
De alguna forma u otra, apareces siempre. Siempre estas en mis pensamientos. Te estancaste aquí, en un lugar invisible de mi vida, donde soy feliz, no tengo problemas, ni preocupaciones. Y lo arruinas todo. Siempre lo arruinas todo. El simple hecho de que estés, de cualquier forma, lo hace todo horrible.

Porque dañas. Sos tan dañino que solo basta tu recuerdo para que todo se vuelva una mierda.

Sos una mierda.

jueves, 25 de abril de 2019

A veces me pregunto que estarás pensando.
Si tu vida va bien.
Si te preguntás por mi.
Si me extrañas.
Si te arrepentís.
Si me querés.
O si me quisiste alguna vez.
Si fui fácil de olvidar.
O si nunca me recordaste.

Perdón. Pero no.
No te perdono.

lunes, 18 de junio de 2018

Enamorándome de el que nunca va amarme.

Nunca sé como iniciar mis entradas, no encuentro las palabras. Hacía un tiempo me expresaba mucho mejor; quizá porque leía más. Ahora vivo una vida más superficial, gasto plata en ropa y cigarrillos, vivo al pendiente de las redes sociales y me enamoro.

Y todo eso, me sale mal. Hasta intentar escribir lo que siento... Vamos, doy mucha vuelta. No me preocupa mi vida superficial. Me preocupa mi corazón, todo estrujado todo roto.

No me sale quedarme quieta. Todo lo que toco lo rompo. Estoy hecha un desastre; tengo los sentimientos que se me desbordan de los ojos. Me mando cagadas, peleo, lloro, me rebelo.  Siento mucho. Estoy desarmada, destapada.

Y todo por un nombre. 

Cuando me miras y tu mirada parece prometerme el mundo, te juro que me armo de pies a cabeza. De repente, todo tiene solución. Hasta siento que todo esto que siento está bien, y que tiene remedio (vos). Que voy a poder enredarme en tu perfume y que voy encontrar paz ahí. Que me vas a mirar a mí y solo a mí. 

Pero todo es una fantasía, porque ya entendí bien el juego (ponele).

Vos no me vas a querer nunca y lo tengo que entender.

Te dije que pasaría porque sabía que sabías, que sabía que querías.


jueves, 29 de marzo de 2018

La flor

Quiero darme el lujo de vivir mi vida sin miedos. Apasionadamente. No quiero esconderme, quiero vivir con fuerza. Hacer lo que quiero cuando quiero, amando, sintiendo... descubrir el placer, el amor, la belleza de las cosas, el alma de las personas.

Siempre fui muy intensa. Siento todo al máximo, no tengo un punto medio... Agarro fuerte todo. Me gusta ser así y sin embargo lo reprimo.

Quiero dejar de vivir oprimida por mí misma. Quiero soltarme, para así encontrarme.

Soy una flor. Que crece, crece y crece... cuando me asusto, mis pétalos se contraen y nadie me ve.

Y yo estoy asustada todo el tiempo.

miércoles, 14 de febrero de 2018

Amarillo

Uno nunca sabe como iniciar este tipo de escritos, uno nunca piensa que llegaría a escribir estas cosas tan fuertes. Pero bueno, a algunos les toca. Cáncer es una palabra muy extraña. Se desliza sobre la lengua suavemente, pero en cuanto se recibe el sonido de la palabra, a las personas les cambia el rostro. No es una buena noticia, no llega con aires positivos, promete muerte y sufrimiento. Es, hasta a veces, impronunciable. El simple hecho de decirla, angustia. ¿Será por eso que dicen «tumor maligno»?

Los años pasan muy rápido. Nunca fui tan feliz como cuando tenía entre 4 y 9 años. Qué hermoso ser niño. Esta casa era mi castillo, todo de mí estaba aquí dentro. Mamá estaba en su mejor época (al menos eso me hacía creer, y le salió muy bien), la nona estaba radiante y el nono saludable (dentro de los parámetros de salud cuando uno es alcohólico). Los años y la vida avanzan, y arrastran consigo a los humanos.

Me gustaría volver a esos mediodías veraniegos donde volvías de trabajar, almorzábamos mirando televisión, entre risas, chistes y conversaciones. Eras... tan vos. Jamás entendí esa pasión tuya por trabajar, hoy lo estoy asimilando. Los recuerdos me inundan. Me enseñaste tantas cosas, me explicaste cosas que sólo vos podías explicarme, me cumplías todos mis caprichos y me hacías feliz... De alguna forma ocupabas una parte de mi figura paterna, estabas allí para llenar ese vacío que papá nunca pudo. Estabas ahí (con la nona) para llenar ese vacío general que siempre tengo, que siempre alguien se encarga de llenar por mí. Qué afortunada soy, Dios mío. Nunca tuvimos mucho dinero pero yo nací rica. Tenerte en mi vida es y sigue siendo un privilegio.


lunes, 12 de febrero de 2018

Contra viento y marea

¿Qué tenés? Pensaba, todas las noches, cuando tu rostro aparecía en mi cabeza. Un año ya, o casi. Un año que me das vueltas alrededor. Que me hablás, que te me acercás, que te ponés de novio, que te peleas, que la defendes, que te contradecís. Intento entender tu jugada, intento entender tus «esta semana tomamos algo sí o sí», que luego se convierten en nada, en ilusión, en sueño, en promesas.

Al principio, pensaba que mi historia de amor ya estaba escrita. Que íbamos a estar juntos. Que yo te correspondía y vos a mí. Pasaron los meses de chantajeo, y te pusiste de novio. Te borraste de la faz de la tierra. Pasabas en tu auto y no mirabas. Ni siquiera me ponías like. Pasaron los meses otra vez, y reapareciste. ¿Es necesario contar la historia entera? Porque me la sé de memoria. Se resumen a dos verbos, los cuales te definen exactamente. Aparecer y desaparecer.

Eso hacías. Y mientras tanto, yo esperaba...

¿Qué tenés, nene? ¿Qué tenés? Que me hace pensar tanto en vos, idealizarte, imaginarte. Esperarte. Me estás haciendo perder el tiempo. Tu juego parece muy inteligente, pero yo no sé jugar. Yo no juego. Nunca fui de ganar. Me rindo antes que comience la partida, y vos debés ser de los que hacen trampa, ¿no? Pero este es un juego distinto: yo no tengo posibilidades de ganar, vos sabés como moverte y tu novia es el comodín.

Me gustaría decir que cuando te decidas va a ser muy tarde. Pero me temo que no... Me gustas mucho...

¿Qué tenés?

Me estoy cansando y me estás rompiendo el corazón.



Te odio

Todo viejo amor, nos importuna siempre. De alguna forma u otra, apareces siempre. Siempre estas en mis pensamientos. Te estancaste aquí, en...