lunes, 12 de febrero de 2018

Contra viento y marea

¿Qué tenés? Pensaba, todas las noches, cuando tu rostro aparecía en mi cabeza. Un año ya, o casi. Un año que me das vueltas alrededor. Que me hablás, que te me acercás, que te ponés de novio, que te peleas, que la defendes, que te contradecís. Intento entender tu jugada, intento entender tus «esta semana tomamos algo sí o sí», que luego se convierten en nada, en ilusión, en sueño, en promesas.

Al principio, pensaba que mi historia de amor ya estaba escrita. Que íbamos a estar juntos. Que yo te correspondía y vos a mí. Pasaron los meses de chantajeo, y te pusiste de novio. Te borraste de la faz de la tierra. Pasabas en tu auto y no mirabas. Ni siquiera me ponías like. Pasaron los meses otra vez, y reapareciste. ¿Es necesario contar la historia entera? Porque me la sé de memoria. Se resumen a dos verbos, los cuales te definen exactamente. Aparecer y desaparecer.

Eso hacías. Y mientras tanto, yo esperaba...

¿Qué tenés, nene? ¿Qué tenés? Que me hace pensar tanto en vos, idealizarte, imaginarte. Esperarte. Me estás haciendo perder el tiempo. Tu juego parece muy inteligente, pero yo no sé jugar. Yo no juego. Nunca fui de ganar. Me rindo antes que comience la partida, y vos debés ser de los que hacen trampa, ¿no? Pero este es un juego distinto: yo no tengo posibilidades de ganar, vos sabés como moverte y tu novia es el comodín.

Me gustaría decir que cuando te decidas va a ser muy tarde. Pero me temo que no... Me gustas mucho...

¿Qué tenés?

Me estoy cansando y me estás rompiendo el corazón.



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